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PREVENCION Y MITIGACION DE CONTAMINACION DE AGUA EN LA MINERIA.
La primera y mejor línea de defensa en contra de DAM consiste en prevenir
que los materiales potencialmente generadores de ácido se mezclen con el
aire y el agua. Con la tecnología existente, el DAM es virtualmente
imposible de parar una vez que las reacciones comienzan. Entonces nos queda
una tarea a largo plazo, y con un alto costo de tratamiento, tanto para el
agua que proviene de las minas, la descarga del afluente, y los desechos de
los residuos de materiales semisólidos.
En esos casos, cuando la mina es considerada un riesgo aceptable, el desafió
consiste en aislar y contener las partes potencialmente tóxicas de los
desechos. Aislar los desechos de la combinación agua-aire, previene, o por
lo menos desacelera el inicio del DAM. El tratar de detener el material de
desecho y el material de reuso (con revestimientos, protectores
impermeables, diversificación y recolección de perforaciones, etc.), algunas
veces controla los contaminantes para que no salgan del área minera hacia
los manantiales subterráneos o a las corrientes de agua de los alrededores.
La estrategia mas confiable para la prevención del DAM consiste en sumergir
las rocas y montones de tierra de desperdicio bajo el agua (detrás de un
deposito o un cuerpo de agua natural) para prevenir exponerlos a la
presencia de oxigeno. Esta es una estrategia efectiva que ha sido
descubierta recientemente, su éxito depende de la existencia de un método
efectivo para mantener el agua cubierta y las estructuras de las presas
intactas. Manteniendo la cubierta de agua detrás de los jales de la presa
en un área sísmica (operaciones tales como las de Westmin's Myra Falls
Copper Mine en Strathcona Park), pueden probar ser todo un reto.
El impacto obvio de llenar cuerpos naturales de agua con
desechos mineros hace este almacenamiento de desechos menos deseable que en
la mayoría de los casos donde se construyen confinamientos o represas. No
obstante, un confinamiento o represo, tiene una mayor inclinación a tener
fugas, desbordamientos, u otro tipo de fallas que requieren mantenimiento de
largo plazo.