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MINERIA Y CONTAMINACION DE AGUA.

El agua es esencial para la vida en nuestro planeta. Un prerrequisito para

el desarrollo sustentable debería ser el asegurar que arroyos, ríos, lagos y

océanos, se encuentren libres de contaminación.

Los canadienses percibimos la existencia de agua pura como algo muy seguro,

y asumimos que siempre estará disponible, olvidándonos de la importancia que

implica su existencia. Desdichadamente, la ley y la tecnología para la

protección de este recurso vital permanece aun muy lejos de ser perfecta.

La actividad humana amenaza constantemente las fuentes de agua de las que

todos dependemos para existir. De hecho, el agua ha sido llamada "el

accidente más común de la minería". 1

Hoy en día existe mayor conciencia acerca del problema ambiental de las

actividades mineras, el cual ha sido subestimado en cuanto a sus

implicaciones ambientales. El precio que hemos pagado por el uso diario de

minerales ha sido en ocasiones demasiado alto. La naturaleza de la minería

incluye el consumo, el desvío y posiblemente la contaminación seria de

nuestras fuentes de suministro de agua. Los cambios en la legislación, en la

tecnología y en las actitudes, han comenzado a reconocer algunas de las

amenazas más inmediatas, impuestas por la explotación de minerales. Sin

embargo, aun existen muchas áreas donde las practicas mineras y las

regulaciones necesitan ser revisadas.

Por ejemplo, de acuerdo con el Reporte del Estado del Ambiente de la

Columbia Británica de 1993, los desechos mineros constituyen "una de las

principales fuentes de amenazas químicas para la calidad del agua de

manantiales subterráneos" en la provincia.2 Estos manantiales proveen de

agua potable a mas de la mitad de la población que habita fuera de Victoria

y Vancouver.

Por el bienestar de la presente y las futuras generaciones, es necesario

resguardar la pureza y cantidad de nuestra agua, de la irresponsable

explotación de minerales. Es necesario asegurar que se empleen mejores

estrategias de prevención en contra de la contaminación en los casos donde

los riesgos pueden ser controlados. También es necesario que reconozcamos

que en algunos lugares la continuación de un proyecto minero no debería ser

permitida, ya que los riesgos identificados para otros recursos naturales

son demasiado grandes.

Aun cuando se han realizado mejoras en las practicas mineras en los últimos

anos, los riesgos significativos al ambiente aun prevalecen. Los impactos

negativos pueden variar desde la sedimentación causada por la construcción descuidada

de caminos durante las exploraciones, hasta la sedimentación y alteración de

la calidad del agua durante la construcción de las minas. La contaminación

del agua a causa de los desperdicios de piedras y los represos, podría

necesitar recibir tratamiento durante décadas, si no es que por siglos,

después de cerrar las minas. Este impacto depende de una variedad de

factores, tales como la sensibilidad del terreno local, la composición de

los minerales que están siendo minados, el tipo de tecnología empleada, las

habilidades con que se cuenta, el conocimiento y el compromiso ambiental de

la compañía, y finalmente, nuestra habilidad para monitorear y asegurar la

observancia de las normas ambientales.

Uno de los principales problemas consiste en que la minería se encuentra

altamente mecanizada. Es por ello que ha sido capaz de manejar una mayor

cantidad de roca y de minerales en bruto nunca antes vista.

Consecuentemente, los desperdicios mineros se han multiplicado enormemente.

Asimismo, la tecnología minera se ha desarrollado para hacer más provechoso

el proceso minero del mineral en bruto de baja calidad; la cantidad de

desechos generados será por supuesto, mayor en el futuro. Esta tendencia

requiere que la industria minera adopte y aplique constantemente practicas

para minimizar el impacto ambiental de la producción de desechos.

"Toda vez que una mina entra en operación, la protección del agua debe

permanecer como la meta primordial de la compañía, aun cuando esto

signifique reducir la producción de mineral. Adoptar esta ética de sentido

común, es la única forma en que podemos asegurar que los sueños dorados de

la minería no se vuelvan una pesadilla de sueños contaminados".3

En el lugar correcto -con compañías conscientes, nuevas tecnologías y buena

plantación- muchos de los impactos potenciales pueden ser evitados. De

hecho, la mayoría de la contaminación minera es generada por negligencia, no

por necesidad.

1 Entrevista a James Lyon, Centro de Política Minera, Washington, D.C.

2 Reporte del Estado del Ambiente de la Columbia Británica, 1993, pp. 29-31

3 Carlos de Rosa y James Lyon, "Sueños dorados, sueños envenenados".

Centro de Politica Minera, Washington,

D.C. 1997.